Construimos el software que tu organización necesita.
Cómo trabajamos, qué recibes y qué pasa después. Si tu duda no está aquí, escríbenos: respondemos en menos de 24 horas.
Se entrega un producto funcionando, desplegado en tu propia infraestructura, con licencia perpetua, capacitación y documentación. El código fuente queda con Almen, protegido por contrato. No hay suscripción que pagar: el sistema es tuyo para usarlo, para siempre, y seguir usándolo no depende de nosotros.
Depende del alcance, y ese alcance se define en el discovery antes de escribir una línea de código. Como referencia, la etapa de construcción suele ir de 3 a 16 semanas. Durante el desarrollo hay visibilidad semanal y demos cada dos semanas, así que en ningún momento estás esperando a ciegas.
Cada proyecto se cotiza después de su propio discovery: sin entender la operación no hay número serio. La primera conversación y esa lectura inicial no tienen costo. Cada proyecto es único — cambia el tipo de operación, las conexiones con los sistemas que ya usas y las tecnologías que hacen falta —, y por eso no publicamos un valor estimado: sería un número inventado.
A veces sí y a veces no, y te lo decimos de frente. Si una herramienta estándar resuelve bien tu caso, te lo vamos a decir sin cobrarte nada. El cambio se justifica cuando es tu negocio el que se está doblando para encajar en la herramienta: procesos que se hacen por afuera, planillas paralelas, o pagar por módulos que nunca vas a usar.
Sí. No hace falta ser una empresa grande. Cuando una PyME tiene un problema operativo concreto, construimos exactamente esa pieza: el sistema base arranca chico y crece con el negocio, sumando partes nuevas sin rehacer la base.
Sí, es una de nuestras dos líneas de trabajo. Ejecutamos bajo tu marca, integrados a tu proceso, y tu cliente nunca nos ve. Se paga por proyecto, no por mes, así sumas capacidad cuando la necesitas sin cargar una estructura fija.
En tu propia infraestructura. Lo desplegamos ahí en la entrega, junto con la capacitación y la documentación, de modo que la operación no depende de servidores nuestros.
No desaparecemos. Quedamos disponibles para dudas y ajustes, y cuando hacen falta funciones nuevas, las construimos sobre lo que ya funciona. Y si en algún momento se deja de trabajar con nosotros, el sistema sigue funcionando.
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